
Autobiografía
Y ahí estaba yo, en una camilla sin saber que me esperaba, mi madre estaba a un lado mío y me decía que solamente estaría ahí un día…pero no fue así.
Mi nombre es Juan Pablo Peña Fonseca, nací 8 de noviembre de 1997 en un pequeño hospital de Mixco. Mis padres, Sandra Fonseca y Esteban Peña, en esa época eran una pareja un poco escasa de recursos por lo que tuvieron que hacer hasta lo imposible para que naciera en un buen lugar. Tengo un hermano mayor llamado Esteban Peña. Mi buena relación con él se debe a que nos llevamos muy poco de edad, solamente un año y tres meses.
Me describo como un joven tradicional, con muchos sueños y metas por cumplir. No tengo una creencia religiosa y mi definición de Dios es diferente al de la mayoría. Siempre intento llevarme bien con la gente, no me gusta quedar mal con alguien y mucho menos tener peleas.

Siguiendo, ahí estaba yo un febrero de 2006, me dirigía al colegio no de muy buen humor, creo que me gustaba faltar como a cualquier otro niño. En fin, se me ocurrió la gran idea de hacerme el enfermo y sí, funcionó… al principio.
Luego de un par de días de estar “enfermo” el dolor llegó, sentía algo insoportable en el abdomen, no sabía que me estaba pasando. Mis padres, en ese instante, deciden llevarme directo al hospital. Me encontraba entrando a emergencias y luego de ver al doctor detectaron que tenía inflamada el apéndice. Sin embargo, por mi edad, no quisieron decirme algo para no asustarme.
Aquí es cuando entra mi madre y me dice que todo iba a estar bien, que no me iba a pasar nada y que al día siguiente estaría en casa. Esta vez no fue así.
Luego de seis días internado en el hospital y con una gran “rajadura” en mi abdomen, me sentía desesperado, quería ir a casa. Le suplicaba a mi padre que me sacara de ahí, era exasperante estar ahí día tras día tomando una sopa desabrida y comiendo gelatina de dieta… Todos los días tenia fiebre y ellos no nos daban respuesta. El doctor, al no ver otros síntomas, decidió darme el alta para salir. Luego de ese día, no volví a tener fiebre.
Cambiando un poco de tema, elegí la carrera de ingeniería Industrial porque me gusta ser innovador, que las demás personas confíen en mí y que me vean como un líder. Lograr que la gente encuentre otros caminos para hacer las cosas, que no solamente tengan una opción. Mi misión no es que hagamos que el trabajo sea fácil, ni mucho menos que no haya esfuerzo, como futuro ingeniero quiero ayudar a encontrar otros caminos para que no solamente haya una opción.
Quiero ayudar a la gente, ver la sonrisa en su cara al darles algo que ellos necesitan. Saber que debo ser humilde sin importar a dónde me dirija, recordar de dónde vengo. Saber que estoy haciendo algo por un motivo que realmente importa y que me estoy esforzando al máximo para lograrlo.
Quizá me confundí al principio, quizá mi sueño no es solo ser un ingeniero, quizá mi sueño también está en ayudar a las personas que necesitan de nosotros.